Hay días en los que el dolor no está en las manos,
pero aun así las muevo.
Las estiro, las uso, las obligo a recordarme que siguen ahí.
Porque lo que más miedo me da no es el dolor…
es perder la movilidad, perder la posibilidad.
Cuando el dolor se sienta a mi lado mientras creo,
intento pensar en cosas bonitas.
Intento crear cosas bonitas.
A veces lo consigo.
Otras veces salen piezas oscuras, con negros densos,
con texturas difíciles, con algo que ni yo misma sé explicar.
Pero incluso eso… también es crear.
Resistir sin hacer ruido no es negar lo que duele.
Es seguir caminando.
Es no darle más importancia a lo que intenta retenerme
que a lo que todavía soy capaz de hacer.
No es lo que el dolor me quita.
Es lo que sigo siendo a pesar de él.
Elena

WoW Elena que texto más bonitamente triste y doloroso... Es tan identificativo, me siento tan dentro de esas palabras... Un super abrazo, preciosa!!
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