💖 Corazón Creador
Hay días que me levanto por las mañanas y ya sé que la cosa no va a fluir como debería ser... Podría ser por la forma en que tengo de levantarme, si porque ese día me duele algo nuevo y mi cuerpo ya lo ha detectado o bien porque pensé que saldría el sol y fuera está granizando. Cualquiera de esas cosas que me destrocen los planes puede torcerme el día.
Sin embargo, me preparo siempre con calma: mi café, las galletas, mi vaso de agua y mi gran colección de pastillas. Y entonces una sonrisa aparece en mi rostro; tengo a mis fieles amigos Lolo y Alia dispuestos a suplicar si hace falta por un poquito de galleta, por un chuche e incluso, si hiciera falta, por mi café (algo que jamás ocurrirá). Pero lo que tenía pinta de un día negro o gris, ya empieza a tener pinceladas de colores.
Voy al taller, y tengo a cada uno en su lugar: Alia bajo mi mesa y Lolo cerca buscando el momento de darme con sus patitas para jugar como un loquito. Ellos no saben de fibromialgia ni de granizo; ellos solo saben que estamos juntos.
"¿Granizando fuera? ¡No importa! Nos ponemos las botas de aventureros y a crear en el taller".
Y es ahí, entre mis papeles de scrap y mis botes de pintura, donde comprendo que mi cuerpo podrá tener sus límites, pero mi creatividad no los tiene. El dolor se vuelve ruido de fondo mientras mis manos empiezan a dar vida a un nuevo proyecto. Al final, no importa el tiempo que haga fuera, porque dentro de mi taller, siempre es primavera.
— Fragmentos de Mí, por Elena —
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